Tira tu mapa de riesgos AC a la papelera, y haz una mapa de riesgos DC.

Si AC (antes de Covid-19) nuestra mayor critica de los mapas de riesgos era su falta de dinamismo y poca frecuente actualización y su encorsetamiento en modelos restrictivos, mi opinión DC (después de Covid-19) sigue siendo exactamente la misma, pero lo creo más aun, pero el que no sea así está en nuestras manos.

Ahora mismo, si tienes un mapa de riesgos y quieres que sea útil para el futuro, es el momento de ponerlo al día, y al servicio de los que toman las decisiones en la empresa.

¡Pero no sabemos nada aun de esa nueva normalidad! gritarán algunos. Y lo único que puedo contestar es que riesgo es incertidumbre, y no ha habido tanta incertidumbre en el mundo, no solo en este siglo XXI sino quizás desde la segunda guerra mundial. ¿Por qué tu mapa /evaluación de riesgos no refleja esa incertidumbre?

¿Y que cambiará en la nueva normalidad? Tenemos opiniones de economistas de que nada será igual DC, y antropólogos que dicen volveremos a la antigua normalidad, que el ser humano evoluciona siempre entre incertidumbre. Miremos de forma genérica algunos de los grandes cambios que podríamos analizar.

¿Fin de la Globalización?

Acostumbrados a un mundo sin fronteras y de libre circulación de personas, capitales, bienes y servicios. Nuestras cadenas de suministro y nuestros mercados pueden adaptarse a un realidad más localista y nacionalista con fronteras cerradas y mayor proteccionismo?

Desequilibrio oferta y demanda.

En pocas crisis se han hundido ambas a la vez y de forma tan profunda y en casi todos los sectores de actividad. La caída de ventas lo estamos viviendo, pero cuando y si se recupera hay que saber con qué probabilidad se podrá obtener los elementos de producción y capital para satisfacer la demanda de la nueva normalidad. ¿Cómo voy a ajustar mis cadenas de suministro y capacidad productiva?

Capital Financiero.

El acceso y las condiciones de financiación empresarial son más inciertas que nunca, al margen de distintas iniciativas de apoyo estatal. ¿La casi seguro aumento de la mora llevará a las entidades de crédito a cerrar el grifo en nuestra nueva normalidad?

Inflación.

Quizás el recurso de la inflación sea la única herramienta que tengan los estados disponibles para reducir sus ratios crecientes de deuda sobre PIB. ¿Cómo podamos gestionar un entorno de precios crecientes como no hemos visto en décadas?

La posibilidad de fraude y su detección en la organización.

El triángulo de fraude no solo ha mutado, sino en muchos (no todos) se ha hecho mucho más grande. La oportunidad puede haber crecido por la falta de monitorización presencial y controles que son difícilmente ejecutables desde la distancia. En otros, por la caída del manejo de efectivo, quizás incluso ha caído. La motivación claramente puede haber aumentado, sobre todo en situaciones de recorte salarial o pérdida de empleo de un familiar. La racionalización también puede haber aumentado.

Estoy gastando más en comidas, no tengo acceso al comedor de la empresa, estoy gastando más en luz y agua. O quizás lo obvio, esta nueva normalidad pueda dejar expuesto situaciones que antes se ocultaban en la vieja normalidad.

Conclusión.

Cada organización tendrá sus planteamientos o casuísticas, y no queremos ni podemos abarcar la totalidad de los escenarios en una reflexion tan breve. La pregunta que cada organización debe hacerse es si el sistema de gestión de riesgos realmente DC supone y si en definitiva, ayudará a tomar las decisiones para aprovechar oportunidades y minimizar el impacto de una nueva normalidad completamente incierta.

Nunca ha habido una mayor necesidad de re-evaluar los riesgos de las entidades ni mejor oportunidad para hacerlo.

Andy Douglas Partner

Daniel Álvarez Senior Manager GRC